Este nivel
será especialmente coordinado con los padres de los
niños y persigue, entre otros, los siguientes objetivos:
Alcanzar una autonomía progresiva, basada en el
conocimiento de su propio cuerpo. Propiciar iniciativas
propias y favorecer la creación de hábitos
para el cuerpo, la salud y la higiene.
El Centro será un lugar privilegiado para abordar
el conocimiento de su propio cuerpo y a través de
vínculos afectivos adecuados, llevarlos a conseguir
confianza y seguridad en sí mismos, a sentirse comprendidos
y atendidos en sus necesidades y a que sus iniciativas encuentren
los cauces adecuados para que puedan ir adquiriendo una
autonomía progresiva en su vida diaria.
También les ofreceremos modelos de referencia y
toda la información necesaria para satisfacer las
propias necesidades y cuidar de si mismos de forma correcta,
así como desarrollar en ellos actitudes de aprecio
y respeto por la salud propia y la de los demás y
también tener cuidado por los aspectos higiénicos
tan relacionados con la salud.
Construir su propia autoestima mediante el previo conocimiento
de sus características y posibilidades, así
como la aceptación de sus limitaciones.
Se potenciará en clase un ambiente de respeto y
un clima de relaciones personales que favorezca la libre
manifestación del niño, único medio
para que este pueda conocerse, a través de la valoración
de su propia experiencia desarrollando así su autoestima.
Siempre tendremos en cuenta que los niños necesitan
sentirse personas aceptadas y que se les reconozcan sus
deseos, peculiaridades y sus posibilidades de expresión
y actuación. De esta forma podrán ir diferenciándose
de los demás, afirmándose frente a los otros
y asumiendo formas particulares de sentir, de pensar y de
construir su propia identidad sexual y personal sin discriminaciones.
Nuestros maestros valorarán y alabarán en
todo momento los pequeños logros que los niños
vayan consiguiendo y restarán importancia a los pequeños
fallos.
Establecer relaciones afectivas satisfactorias expresando
libremente los propios sentimientos, así como desarrollar
actitudes de ayuda y colaboración mutua y de respeto
hacia las diferencias individuales.
Ofrecereremos a los niños la posibilidad de establecer
relaciones personales cada vez más amplias fomentando
un clima de participación, colaboración, diálogo
y respeto mutuo que le garantice la aceptación y
confianza para expresar libremente los propios sentimientos.
Guiaremos las conductas derivadas de la psicología
evolutiva de los niños de esta edad en actitudes
positivas.
Establecer relaciones sociales en ámbitos cada vez
más amplios con los adultos y con los iguales, aprendiendo
progresivamente a tomar en consideración a los otros.
Vemos conveniente animar a los niñoss a participar
en los diversos grupos con los que se relaciona en el transcurso
de las diversas actividades, ya que es necesario que amplíen
y diversifiquen progresivamente sus relaciones sociales
en un clima de aceptación y respeto para que puedan
conocer pautas de actuación diferentes y que aprendan
a utilizarlas en cualquier situación, resolviendo
los conflictos que puedan surgir en dichas relaciones y
coordinando sus puntos de vista con los de los otros, estableciendo
actitudes de cooperación y de valoración de
la vida en grupo.
Utilizar el lenguaje como instrumento de comunicación
para regular la actividad en las relaciones "iguales-iguales"e
"iguales-profesor" y adaptar el lenguaje verbal
a las situaciones diversas que se dan dentro del aula.
Para poder conseguir este objetivo se creará dentro
y fuera del aula un ambiente de confianza que haga posible
el deseo de comunicarse entre los niños para expresar
sus propias ideas, sentimientos, experiencias y fantasías,
a través de los grupos establecidos en las rutinas
diarias, en los recreos, etc., utilizando una metodología
lúdica presente en las actividades efectuadas en
los rincones del aula.
Observar y explorar su entorno inmediato, para ir conociendo
y buscando interpretaciones de algunos de los fenómenos
y hechos más significativos.
Se trata de explotar la curiosidad que tienen los niños
en estas edades y dirigirla hacia el descubrimiento del
entorno que le rodea.
Que observen, exploren y experimenten y de esta forma comprendan
fenómenos antes incomprensibles para ellos y resuelvan
problemas de manera cada vez más autónoma,
consiguiendo una representación cada vez más
ajustada de la realidad. Para ello es necesario ampliar
progresivamente el ámbito de su experiencia.
Participar positivamente en actividades escolares, de casa
y del entorno.
A través de la interacción con el mundo que
les rodea, los niños aprenderán a reconocer
y valorar las propias posibilidades de intervención
en él. Para ello hay que proporcionarles recursos
necesarios. Nos parece importante su colaboración
en tareas domésticas, escolares y del entorno; para
ello, la familia debe de estar implicada en el proceso.
Fomentaremos el interés por conocer su entorno y
la participación en algunos acontecimientos y prácticas
sociales más significativas de su comunidad.
Favorecer y potenciar la participación activa en
el entorno que habita.
Se ha de conseguir que el niño se sienta identificado
como miembro de la realidad inmediata que le rodea y que
intente modificarla en el ámbito de sus posibilidades,
respetando las normas de conducta establecidas y desarrollando
el espíritu crítico.
Adquirir la capacidad de representar de forma personal
y creativa distintos aspectos de la realidad vivida o imaginada
y expresarlos a través del juego simbólico
y formas de representación y expresión habituales
Se trata de facilitar la libre expresión del niño.
Para ello, crearemos situaciones en las que puedan utilizar
las distintas formas de representación y expresión,
en un clima de aceptación y respeto mutuo y con los
recursos necesarios.